Neurodiversidad en el trabajo: Una oportunidad que no estamos viendo
- Karina Ruilova

- 7 abr 2025
- 2 Min. de lectura
Muchas veces escuchamos, ya sea en nuestra familia, trabajo, entre amigos o incluso en conversaciones casuales, comentarios como "eso no es normal" o “es diferente” cuando se habla de personas neurodivergentes. Pero, «¿quién puede decir qué es lo normal en lo que al cerebro y su funcionamiento se refiere?», plantea la psicoanalista Carmen Bermúdez en el artículo Las teselas del bienestar de Ethic. Esta pregunta me hizo reflexionar sobre la neurodiversidad y su manejo en los entornos laborales.
La neurodiversidad es parte de la diversidad humana, pero aún enfrenta muchos estigmas en el ámbito profesional. Existe la creencia de que las personas neurodivergentes tienen más dificultades para adaptarse o que su rendimiento será menor. Sin embargo, la realidad es que, con las condiciones adecuadas, pueden aportar habilidades y perspectivas valiosas. Hoy quiero compartir algunos puntos clave que pueden guiarnos para generar espacios más inclusivos:
¿Qué es la neurodiversidad?: El término neurodiversidad fue introducido en 1998 por la socióloga Judy Singer para describir la variedad de procesos cognitivos y estilos de aprendizaje en las personas. Inicialmente fue asociado con el autismo, hoy abarca otras condiciones neurológicas como la dislexia, el síndrome de Tourette, los trastornos del ánimo, entre otros.
¿Por qué es importante hablar de esto en el trabajo?: Según el programa Neurodiversidad en el Trabajo de la Universidad de Stanford, entre el 15 % y el 20 % de la población mundial es neurodivergente, es decir, más de 1.200 millones de personas. Sin embargo, en los entornos laborales sigue habiendo desconocimiento o prejuicios que limitan la inclusión.
De la escuela a la oficina: En muchas ocasiones, el primer signo de neurodivergencia en un niño es que "se porta mal". La falta de información y los prejuicios pueden llevar a que no reciba el apoyo adecuado, afectando su educación y su autoestima. Al llegar a la vida adulta, el desafío continúa: muchas personas neurodivergentes enfrentan barreras para encontrar empleo debido a estereotipos que asocian su condición con baja productividad, dificultad para encajar en un equipo o la necesidad de ajustes especiales. Sin embargo, la realidad es que, con algunas adaptaciones, su integración no solo es posible, sino que puede aportar una gran riqueza a las organizaciones.
¿Qué podemos hacer?: Los expertos sugieren algunas estrategias sencillas que no solo benefician a las personas neurodivergentes, sino a toda la plantilla: Reducir estímulos innecesarios en el espacio de trabajo (controlar ruidos, ajustar iluminación, evitar colores muy estridentes); fomentar una cultura organizacional basada en la diversidad y el respeto; implementar programas de prevención de riesgos psicosociales; innovar en los procesos de selección para valorar el talento más allá de estereotipos.
Todas las personas, neurodivergentes o no, necesitamos un entorno que nos brinde respaldo emocional y profesional para desarrollarse. Hablar de neurodiversidad con nuestras familias, amigos y compañeros de trabajo es clave para construir una sociedad más comprensiva, respetuosa y equitativa. 💬 ¿Cómo crees que podríamos hacer que los espacios de trabajo sean más inclusivos para la neurodiversidad? ¡Te leo en los comentarios!




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