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Salario emocional: el nuevo motor de la retención

  • Foto del escritor: Karina Ruilova
    Karina Ruilova
  • 23 abr 2025
  • 2 Min. de lectura

En los últimos años, dentro de las empresas se ha hablado cada vez más sobre el salario emocional. Este concepto comenzó a investigarse hace aproximadamente una década en países de América Latina y ha ido cobrando relevancia debido a los numerosos beneficios que aporta tanto a empresas como a trabajadores. En un artículo de Forbes , "Por qué los salarios emocionales son los mejores factores de retención en 2025", Bryan Robinson aborda esta conversación. Esto me dejó pensando en cuánto estamos realmente valorando y cuidando el bienestar de los equipos.

Algunas reflexiones clave que pueden guiarnos:


  • ¿Qué es y qué tipos de salario emocional existen? El salario emocional es todo aquello que una empresa ofrece a sus colaboradores más allá de la remuneración económica y que contribuye a su satisfacción, compromiso y bienestar. Algunas de las herramientas más utilizadas son: Beneficios sociales (apoyos como ayuda para la educación de los hijos, transporte, alimentación o servicios de guardería), desarrollo profesional (oportunidades de formación y crecimiento para mejorar habilidades y mantenerse actualizados), medidas de conciliación (horarios flexibles, teletrabajo, tiempo para asuntos propios o reducción de jornada), actividades de voluntariado, entre otros.

  • El reconocimiento importa más de lo que imaginamos. Un estudio realizado por David Bator, director general del Achievers Workforce Institute, menciona que el 72 % de los colaboradores con un salario digno preferirían un trabajo donde se sientan valorados antes que uno que pague un 30 % más, pero carezca de reconocimiento. Esto refuerza la idea de que las personas no solo trabajan por dinero, sino también por propósito, estabilidad emocional y sentido de pertenencia.

  • No se trata solo de "beneficios", sino de cultura. Muchas empresas han implementado iniciativas como días libres adicionales o programas de bienestar, pero si la cultura organizacional no refuerza el respeto, la flexibilidad y el crecimiento profesional, esos esfuerzos se quedan cortos. Un salario emocional sólido requiere un entorno donde las personas realmente se sientan escuchadas y apreciadas.

  •  La desconexión tiene un costo alto. El año pasado, Gallup informó que el compromiso de los colaboradores se desplomó a su nivel más bajo en una década, con solo el 31 % de los colaboradores afirmando sentirse comprometidos. La falta de conexión con el trabajo no solo afecta la productividad, sino que también incrementa la rotación y el desgaste emocional. No podemos darnos el lujo de ignorar esto.


Si queremos construir entornos de trabajo más sostenibles, debemos preguntarnos: ¿Estamos realmente apostando por el bienestar de las personas o seguimos pensando que un buen sueldo es suficiente? ¿Qué acciones concretas podríamos tomar para fortalecer el salario emocional en nuestras organizaciones? ¡Los leo en los comentarios!

 
 
 

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